Los fundadores de UNT Perú declaramos:

  1. Que somos empresarios del transporte, dueños de camiones, que arriesgamos en forma independiente nuestro capital y nuestro trabajo desarrollando. actividades económicas de servicio en el transporte de carga, que es de interés público y de necesidad nacional.
  2. Que en los últimos tiempos nuestra opinión y la de organizaciones que nos han representado, no han sido consideradas por los poderes del Estado, ni por los medios de comunicación que son formadores de opinión. Solo se nos considera en caso de situaciones extremas, cuando nos vemos obligados a recurrir a medidas de fuerza, a manifestaciones en caminos, o a paralizar nuestras actividades.
  3. Nos declaramos partidarios de un sistema económico basado en ideales liberales, así como de la economía de mercado como mecanismo de distribución de los recursos. En materia política, por experiencia, tenemos temor a los extremos. No nos gusta el estatismo paternalista y burocrático, nj su comparsa de populismo demagógico. Aunque tampoco nos convence el liberalismo a ultranza de la sensibilidad social y de la desregulación irresponsable. Propugnamos un Estado pequeño pero fuerte, dotado de las facultades necesarias para fiscalizar, regular y velar, tanto por una sana competencia como por el bien común de los ciudadanos.
  4. Como peruanos nos sentimos orgullosos y participes de los logros que, con el concurso y sacrificio de tantos, el país ha ido alcanzando. En tal sentido, valoramos la derrota del terrorismo, la reinserción en el sistema financiero internacional, la solidez y sanidad de las cuentas fiscales, las tasas de crecimiento positivas, las oportunidades para emprender, la baja inflación y la búsqueda de la eficiencia en nuestras instituciones.
  5. La globalización de la economía influye tremendamente en nuestras vidas, aun cuando muchos compatriotas ni siquiera entienden cómo opera este fenómeno. Sin embargo, deben soportar sus efectos, como por ejemplo la distribución desigual e inequitativa de sus costos; que siempre afecta en mayor grado a los más débiles. La contaminación y otros problemas ambiéntales nos golpean día a día con mayor fuerza y sitúan el problema del desarrollo armónico y sustentable de nuestro Perú, no solo como un imperativo ético, sino como una condición de supervivencia. Asimismo, la introducción de nuevas técnicas y tecnológicas es un proceso indispensable para mantener e incrementar los niveles de competitividad. Por estas consideraciones, resulta indispensable contar con nuestra opinión y apoyo. Sin embargo, las empresas del transporte terrestre de carga han sido ignoradas de la discusión en torno al futuro de nuestro país.
  6. Es nuestra aspiración tener una institución fuerte, con una base de representación amplia, a través de la cual podamos canalizar nuestras opiniones y sugerencias. Que las autoridades vean en ella a un interlocutor válido, ya que no nos sentimos representados por ninguna organización del sector al que pertenecemos. Sabemos por experiencia que quienes logran negociar con mayor eficacia y obtienen mejores resultados, son aquellos que poseen instituciones bien estructuradas, permanentes y fuertes
  7. Nuestros representantes tendrán que ser genuinos, tanto por la presentación de argumentos técnicamente sustentados, como por sus cualidades y actitudes personales, que deben ser transparentes, solo en defensa de intereses gremiales y no de ambiciones particulares. No serán dirigentes de nuestra organización, ejecutivos o empleados remunerados de corporaciones cuya actividad principal no es el transporte. Nosotros somos empresarios dueños de uno o más camiones y algunos propietarios chóferes.
  8. Somos de aquellas personas que no podemos abandonar nuestras empresas o nuestro país, porque nuestro destino está indisolublemente ligado al Perú y su cultura, porque lo que tenemos está situado o circula en sus calles, caminos, pueblos, cerros o campos. En éstos vehículos u oficinas trabajamos nosotros mismos, nuestros parientes o nuestros muy cercanos empleados o colaboradores que, en nuestro caso, no son un número sino que tienen cara y nombre conocidos. Somos, en gran medida, exponentes de la clase media peruana, esa clase esforzada y técnicamente preparada que, no obstante las crisis económicas, desastres naturales, incertidumbres políticas; continuo y sigue trabajando por el progreso del Perú, a pesar del desamparo e incomprensión de su rol por parte de las autoridades del estado.
  9. Creemos nuestro deber insoslayable lograr la UNION de los dueños de camiones, conservarla y convertirla en nuestro mejor capital. Esto permitirá enfrentar con mejores posibilidades de éxito las dificultades de nuestro sector.
  10. Debemos dejar de ser participantes atomizados, disgregados, competidores desleales entre nosotros mismos, sin capacidad de negociación. Unidos hemos de convertirnos en protagonistas poderosos y respetados para no lamentar en soledad los deterioros económicos causados por nuestra soberbia, desunión y fantasía individualista que tanto nos ha perjudicado y solo ha favorecido a empresas fuera de nuestro gremio. Por no haber negociado en posición de equivalencia, terminamos aceptando sumisamente las tarifas y condiciones que nos imponen, convirtiendo esta situación en una inaceptable realidad, en la que el camionero subvenciona a empresas de otros sectores, a costa de su patrimonio, que le tomo una vida en construir.
  11. Llamamos a la unidad en la diversidad, aceptando la particularidad de cada uno con respeto. Las diferencias no deben significar irreconciabilidad, sino búsqueda de consenso para un horizonte común. Es imprescindible e imperativo hacer el esfuerzo responsable de resolver nuestras controversias y rencillas, respecto de orientaciones y representaciones. Es hora de superarlos unidos, con el compromiso de participar activa y protagónicamente en la reivindicación del camionero peruano.
  12. La incidencia estratégica del transporte terrestre de carga en la economía del país, así como el poder que ve en nosotros la comunidad nacional, no nos permiten darnos el lujo de seguir siendo autores de nuestra propia minusvalidez. Ha llegado la hora que juntos diseñemos para el transporte un proyecto histórico razonable, una oportunidad para hacer, conciertes que la reestructuración de nuestro negocio radica en nosotros mismos.
  13. A los trabajadores que se identifican con sus empresa y sus problemas, que laboran extensas jornadas, que comparten las mismas dificultades nuestras, sean chóferes, mecánicos, soldadores, electricistas, llanteros, empleados oficinistas u otros, cuyo sacrificio es importante pero insuficiente para mejorar una situación que no depende solo de ellos ni de nosotros por separado. A ellos los saludamos y les pedimos que nos apoyen en este proyecto, el cual, estamos seguros, brindara mejores oportunidades para todos y posibilitara recuperar un bienestar que lo sentimos perdido. Que tengan la certeza que su futuro es un compromiso para nosotros, tan importante como la recuperación de nuestras empresas.